¿Nunca te ha pasado que cuando eras pequeño tenías visiones de lo que hoy vives?
Recuerdo de muy niña tener flashes de lo que hoy sería mi vida, recuerdo jugar entre los rincones del jardín de casa, he incluso una escena donde estaba en mi habitación con las muñecas imaginando como sería él. ¿Coincidencia?
Tal vez simplemente ya tenía claro cómo quería que fuesen las cosas desde muy pequeña no? Pero uno qué sabe cuando se es un mocoso, son muchas historias y las iré tratando de relatar a medida que me vaya desempolvando las heridas anidadas del corazón...
Estoy ahora mismo a casi 10.000 kilómetros de mi ciudad natal intentando comerme al mundo, aunque a veces sienta que es el mundo quien me come a mi...
Pero entonces entiendo que debo ser positiva, sonreír a todo el mundo y luchar con la idea de que esto no me esta comiendo la cabeza... A veces puede ser agobiante, no me malinterpreten, no estoy feliz todos los días aunque así crean los demás, siento que tengo una responsabilidad muy grande para mi ambiente que me compromete a, al menos intentar enseñarles lo bonito de este mundo, a reparar nuestro interior aunque vernos hacia el exterior resulte muchas veces encontrarnos rodeados de excremento y barro. Así es, como la flor de loto, mientras tu respires y conectes con tu esencia, poco importa lo que el ambiente parezca darte, a medida que transformas tu interior descubres que tal vez no todo es tan complicado. Pero, vamos, somos humanos, y veces el descontrol y nuestros demonios internos son quienes ganan la batalla, pero cuando tratas de elevar tu consciencia descubres que eres tú mismo quien permites que esto se apodere de ti. Y vuelves luego a la maravillosa montaña rusa de la vida..

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