2020-03-22

Muñecas de almas rotas



Quisiera empezar diciéndoles lo difícil que ha sido para mi llegar a terminar este texto, verme envuelta a revivir nuevamente estas emociones, cicatrices y recuerdos que me ha dejado esta experiencia no ha sido nada fácil, sin embargo, sé que mi historia es una más del montón, y aunque es muy personal, los puntos de vista que surgen con respecto a la prostitución son tantísimos, muchos erroneos, pero puedo asegurarles que sólo una mujer que ha sido escort, prostituta o como quieran llamarlo puede entenderlo.

Esto no era algo que había pasado por mi cabeza antes, sin embargo, se me habían acabado las opciones, las únicas llamadas que recibí al dejar mi número en una pagina de anuncios para conseguir trabajo eran de proposiciones indecentes a cambio de dinero y estaba empezando a entrar en desesperación, por la obvia y complicada situación. Busqué en la web y lo primero que se me apareció fue ese lugar, se veía un sitio de lujo, habían imágenes de mujeres bastante atractivas y todas parecían unas modelos, por un momento dudé, pero pensé que no perdería nada intentándolo, les escribí e inmediatamente me contestaron que me acerque, dude en ir unos días porque  estaba realmente asustada, pero insistían con las llamadas, y estas me recordaban que tenía esa opción ante la catastrófica situación y finalmente decidí ir. Recuerdo que era primavera, llovía, llegué y me dijeron si quería empezar ese mismo momento, la encargada de la casa quedó contenta por lo joven que era, tenía 19 años, era bastante delgada y la última vez que me había acostado con alguien fue con mi ex novio hace más de 3 meses, me imaginaba un lugar oscuro y triste y si bien no era físicamente así, a veces, la sensación que sientes al acostarte junto a todas las niñas que esperan incesantemente a alguien que se ofrezca a pagar por sus cuerpos, era algo muy parecido. Si bien cada una es un caso en particular, todas tenemos algo en común: Una situación económica lamentable y ser el sostén de nuestra familia, a veces y esta es una de esas veces, tienes que ser valiente, ponerte la capa y dirigir. 

Puedo recordar muchas cosas con respecto a la primera vez que lo hice, recuerdo la mirada de mi primer cliente, llena de lujuria y calculo que tendría unos 45 años, pagó alrededor de 150 dólares por pasar 40 minutos de su tiempo conmigo, él sabía que yo no tenia experiencia y creo que eso lo encendía aún más, a penas entré mis sentidos se transportaron a otro universo, afortunadamente, muy lejos. Terminó antes de lo previsto y me quedé un poco impresionada, no pensé que la sensación que sentiría cuando todo termine fuese tan aliviante. Ahí estaba yo, pase todo el día esperando a que alguien quisiese pagar por mi cuerpo porque mi situación ya no era sostenible. 

Nunca olvidaré la cara del dueño del sitio con una expresión de burla y ternura. Salí por la puerta sintiéndome la mujer más sucia y a la vez más aliviada, al menos ya tenía dinero para comer la semana que me esperaba. 





Otra vez aquí, he hecho dos horas de meditación y me ha ayudado a calmar un poco esta ansiedad de lo que es estar encerrada, estoy bien, pero no puedo evitar sentirme abrumada por todo esto, como todos, imagino. Veo el teléfono, me distraigo viendo alguna que otra red social y solo puedo ver noticias desalentadoras con respecto a esto, el número de casos va en aumento en todo el mundo, y sólo de pensar el sentir de las personas que tienen familiares y amigos pasando por esto, me hace sentar cabeza y entender que mi situación tal vez no es tan mala, que debería enfocarme en otras cosas, que tal vez el tiempo se pase volando y que cuando nos toque retomar nuestra vida habremos aprendido una valiosa lección a nivel personal. 
Dejar ir el control.

2020-03-21

Adiós

Ahora estamos aislados, y sí. Luego de una semana me he atrevido por fin a en
frentarme a transformar este abanico de pensamientos en letras, confieso que aún tengo miedo de poder plasmar todo lo que puede ser mi sombra en este rincón. Es difícil hablar de las heridas con tanta claridad, porque esto puede ser como un espejo, y a veces sólo queremos escapar de nuestro propio reflejo...
Tengo una sensación de vacío que a veces me inunda el pecho aunque trate de disimularla con quehaceres de una rutina que he decidido cargar yo misma... Y toda esta situación sólo ha ayudado a que tome consciencia de ello, ahora me doy cuenta de que la rutina no es la culpable (típico del ser humano, siempre culpando al exterior, para evadir responsabilidades que bien sabe son propias) y pienso que eso es un gran paso...
Al principio tenía la sensación de que algo se escapaba de mis manos, y pienso que ha sido igual de chocante para todos, tener la sensación de que te arrebataban las cosas que creías tener controladas de tu vida puede ser igual de comparable como cuando le arrebatas el pecho a un niño hambriento, a diferencia de que el niño necesita naturalmente de leche materna para vivir, le alimenta, es esencial. Nosotros sólo nos hemos adheridos capas para cubrir nuestra verdadera esencia, como bien lo he dicho antes. Creemos erróneamente que necesitamos todas éstas cosas para vivir, vivimos en un frenesí persiguiendo nadie sabe qué. 
Quería estar con la mente y el corazón en off mientras me enfocaba en lo que podía ser productivo para mí en ese momento...Y si que lo fué, en su momento, tuvo su tiempo como todo esta vida, y más adelante sabremos si continuará, y seguramente no lo hará de la misma forma, porque ya habremos tomado consciencia para ese entonces, pero a veces el corazón necesita un respiro, así que esto ha sido necesario, definitivamente necesario. En algún momento debes conectarte a él. 

Quiero respirar y entender el abanico de posibilidades que puede anidar mi interior, empecé retomando escribir y seguramente de no ser por esto no podría haberlo hecho, o mejor dicho, habría tenido otra de las tantas excusas para no hacerlo, también me senté por fin en el piano, a arreglar cosas que teniamos pendientes ambos.
Estoy enclaustrada en un rincón de este gran edificio lejos de casa intentando ordenar mis pensamientos, mientras escucho a Debussy y Satie. Haber si con el don de sus mágicos dedos pueden darme la claridad que necesito en este momento.
La ansiedad inunda cada rincón de mis órganos, ayer discutí con David, no quería herirlo de esa forma pero su actitud en definitiva no sólo me estaba cansando, si no que también me estaba asustando, hace unas semanas le terminé por teléfono porque me conozco, y sé que hubiese sido imposible hacerlo en persona, de hecho estoy segura que él hubiese hecho una de las tantas cosas para conmover mi corazón y yo hubiese cedido ante su obvia manipulación, así que por esta razón decidí hacerlo por teléfono, le dije que nuestras energías no eran compatibles, que no podíamos seguir juntos, que no sabía de dónde rayoz había sacado que eramos novios y trate de ser suave pero directa, aún así se aferró a la idea de que estábamos juntos, de hecho me llamó días después diciendo que estaba muy triste porque hace semanas no nos veíamos, y que no podía seguir así. Reconozco que esta vez fui un poco cruel y realmente lamento hacerlo sentir de esa forma, pero definitivamente no nos estábamos entendiendo, como me dio el espacio para hacerlo (al menos eso fue lo que creí yo) decidí darle una oportunidad y le conté que me sentía agobiada ante esta situación y decidí mostrarle mi lado fragil, no me respondió si no hasta el día siguiente donde me enseñaba una de sus películas favoritas. Yo disentí para mi misma, sin embargo, traté de alivianar la situación y también le enseñé una mía, dijo le parecía estúpido y que pasaba de verla entre otras cosas hirientes. A lo que le respondí que era un estupido, que no quería saber que me volviese a escribir y que no quería relacionarme con alguien como él. Me dijo que de ningún modo podía tolerar lo que le había dicho, y dejamos de hablar. No sé qué pensar de esto, creo que ambos nos hemos hecho una imagen errónea, del uno y del otro, por lo que he decidido dejarlo así. Nos hemos conocido de una forma poco esperanzadora a mi parecer y eso es algo que me ha atormentado desde aquella vez. Soy muy exigente para estos temas, y si bien él ha demostrado ser un hombre de palabra desde el principio, hay algo que no termina de encajarme, y lo descubrí. Así que al diablo, si alguien no puede entender algo tan simple como que yo puedo llorar con ver una película pues es alguien que no quiero en mi vida.




¿Nunca te ha pasado que cuando eras pequeño tenías visiones de lo que hoy vives?
Recuerdo de muy niña tener flashes de lo que hoy sería mi vida, recuerdo jugar entre los rincones del jardín de casa, he incluso una escena donde estaba en mi habitación con las muñecas imaginando como sería él. ¿Coincidencia?
Tal vez simplemente ya tenía claro cómo quería que fuesen las cosas desde muy pequeña no? Pero uno qué sabe cuando se es un mocoso, son muchas historias y las iré tratando de relatar a medida que me vaya desempolvando las heridas anidadas del corazón...

Estoy ahora mismo a casi 10.000 kilómetros de mi ciudad natal intentando comerme al mundo, aunque a veces sienta que es el mundo quien me come a mi...
Pero entonces entiendo que debo ser positiva, sonreír a todo el mundo y luchar con la idea de que esto no me esta comiendo la cabeza... A veces puede ser agobiante, no me malinterpreten, no estoy feliz todos los días aunque así crean los demás, siento que tengo una responsabilidad muy grande para mi ambiente que me compromete a, al menos intentar enseñarles lo bonito de este mundo, a reparar nuestro interior aunque vernos hacia el exterior resulte muchas veces encontrarnos rodeados de excremento y barro. Así es, como la flor de loto, mientras tu respires y conectes con tu esencia, poco importa lo que el ambiente parezca darte, a medida que transformas tu interior descubres que tal vez no todo es tan complicado. Pero, vamos, somos humanos, y veces el descontrol y nuestros demonios internos son quienes ganan la batalla, pero cuando tratas de elevar tu consciencia descubres que eres tú mismo quien permites que esto se apodere de ti. Y vuelves luego a la maravillosa montaña rusa de la vida..